Con un gesto tan sencillo como el de separar los tarros,
frascos y botellas usados para depositarlos después
en los iglúes, reducimos el consumo de energía,
ahorramos materias primas y disminuimos los vertederos y la
contaminación del aire. Por poner un sencillo ejemplo:
Con la energía que ahorra el reciclaje de una botella,
se podría mantener encendida una bombilla de 100 watios
durante 4 horas.
Para reciclar los envases de vidrio no hace falta tener ningún
conocimiento especial ni disponer de mucho espacio en casa.
Basta con acumular una pequeña cantidad de tarros,
frascos y botellas, y depositarlos en el iglú cuando
vas de paso a trabajar, a comprar o a cualquier sitio al que
tienes que ir de todas maneras. En las calles de los municipios
españoles hay miles de contenedores de vidrio (iglúes),
que cubren a más del 90% de la población.
De esta forma, y sin esfuerzo, contribuiremos a preservar
el medio ambiente para las generaciones futuras. Si mezclamos
el vidrio con el resto de los residuos, lo enviamos directamente
al vertedero y contribuimos a la degradación de la
naturaleza con la extracción de nuevas materias primas.
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