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1.
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Separa en casa los distintos tipos de residuos y deposítalos en los
contenedores correspondientes: Verde (envases de vidrio), amarillo (envases de
plástico, latas, briks y tapas y tapones de todos los envases), azul
(papel y cartón) y gris (materia orgánica). |
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2.
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Consume productos en cuyo etiquetado figure el denominado “punto
verde” (a pesar de su nombre, siempre se adapta al color de cada
etiqueta). Este símbolo garantiza que el envasador que ha puesto un
producto en el mercado ha pagado para que éste se recicle una vez
terminada su vida útil.
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3.
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Deposita tus pilas en los contenedores específicos situados en las
calles o en los establecimientos de productos electrónicos. |
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4.
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Devuelve al Punto SIGRE de tu farmacia los medicamentos que no necesites y los
caducados, siempre con sus envases y prospectos.
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5.
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Deposita en los puntos limpios todos aquellos residuos que no cuentan con un
contenedor específico: aceites usados, baterías, electrodomésticos,
radiografías, etc.
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6.
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Utiliza envases de tamaño familiar, que generan menos residuos por
unidad de producto. |
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7.
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Reduce el consumo de energía: Apaga la televisión cuando no la
estés viendo y las luces cuando no las necesites. |
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8.
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Utiliza los folios por las dos caras. |
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9.
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Compra productos elaborados o envasados con material reciclado. |
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10.
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Reutiliza las bolsas de plástico y, una vez terminada su vida
útil, deposítalas en el contenedor amarillo. |